EL TAROT TERAPÉUTICO Y JUNG

En esta ocasión vamos a hablar de un enfoque no tan conocido del Tarot, pero que poco a poco comienza a ser popular y que se aparta de la visión del Tarot como como una forma simple y dudosa de adivinación. Se trata de un enfoque, donde se considera al mazo de cartas del Tarot como un lenguaje simbólico lleno de connotaciones psicológicas y filosóficas donde se reflejan procesos y circunstancias conviertiéndolo en una guía o mapa de la vida.

Carl Jung, colaborador de Freud en sus comienzos, fue un pionero de la Psicología profunda. Discrepaba con el origen sexual que Freud daba Freud a todo lo relacionado con la psique. El descubrimiento y formulación de la Teoría del Inconsciente colectivo surgió de la necesidad de analizar ciertos fenómenos y patrones repetitivos que encontraba en las personas sin causa aparente que llamó arquetipos de conducta. Estos arquetipos son modelos antiguos de conducta pre-existentes en la psique colectivo. Sus estudios teóricos y clínicos relacionaban una conexión entre la estructura de la psique y la de sus manifestaciones culturales, lo que supuso una apertura de su campo de estudio convirtiéndose en un gran estudioso de otras ciencias e incorporó a su metodología la interpretación de los sueños, la antropología, la Alquimia, Mitología, Astrología, I Ching, Religión y Filosofía.

Sus estudios le llevaron a profundizar y prestar atención tanto a la Astrología como al Tarot debido a la gran riqueza de sus arquetipos y como modelos de su Teoría del Inconsciente Colectivo. Sus investigaciones dieron como resultado que en la psique humana existe un proceso autónomo e independiente a cualquier lugar, época y cultura mediante el cual se integran las polaridades o dualidades internas, lo conocido y lo ignorado, lo consciente y lo inconsciente. A este proceso lo llamó proceso de individuación. A través de las experiencias, crisis y transformaciones que atravesamos los seres humano en nuestra vida, vamos aprendiendo e integrando esas dualidades para lograr un equilibrio. Así, el Tarot se convertía en un método para revelar el inconsciente y en él se mostraban las pistas sobre el proceso de individuación y del desarrollo del Yo.

Para Jung eran precisamente esas experiencias y figuras claves o arquetípicas las que nos encontramos en el Tarot representadas en un lenguaje simbólico. En ese inconsciente colectivo que todos los seres humanos comparten, con independencia de su cultura, asomarán en mayor o menor medida ciertas características, pulsiones, necesidades y tipos de personalidad como una especie de legado del alma. Pero a pesar de ese inconsciente colectivo, o dicho de otra manera , de esa “alma común”, la finalidad y responsabilidad de cada persona es la individuación, un camino o proceso obligado donde desarrollar una conciencia individual.

Al igual que la Psicología evolutiva describe la etapas del desarrollo humano, en el Tarot se describen las etapas del desarrollo de la conciencia a través, sobrre todo, de los 22 arcanos mayores donde se representa el viaje de la conciencia del ego atravesando diferentes etapas que son un modelo de aprendizaje de la experiencia en la escuela de la vida. La primera carta del Tarot es “el Loco”, no se le atribuye número o en algunos se le atribuye el 0, y representa el comienzo del viaje de inconsciente, un impulso de búsqueda aunque sin rumbo definido, que busca el camino a través de toda la baraja.

Bajo esta forma, el Tarot se convierte en una herramienta para aprender a tomar conciencia, un medio de introspección y autoconocimiento para alcanzar un estado de plenitud. A este estado de autorrealización o plenitud Jung lo llamó el SELF, el arquetipo de uno mismo, la totalidad, principio unificador de la psique o también llamado “Yo superior”. Un concepto que guarda similitud con lo que en tradiciones orientales llaman alcanzar la iluminación, la conciencia Rigpa, Nirvana, etc. , es decir, un estado de la mente que se encuentra más allá de la conciencia del ego.

El principio por el cual se avala el funcionamiento del Tarot, es la Ley de Sincronicidad, una de las leyes herméticas que describe el Kybalión. Para Jung, la sincronicidad ocurre cuando nuestra mente se focaliza y se concentra en una imagen arquetípica del mundo exterior y como un espejo retorna bajo la forma de unos símbolos que podemos utilizar y que representan preocupaciones, necesidades, personas o eventos. Dicho de otra manera, el inconsciente, no el ego, nos va orientando y nos da lo que necesitamos, las respuestas a los dilemas están en realidad dentro de nosotros mismos y las cartas del Tarot te las reflejan en un lenguaje simbólico.

Nuestra intención con este post es mostrar la utilidad del Tarot desde este enfoque psicológico y terapéutico. Abordar el Tarot desde este enfoque lo vuelve, a nuestro parecer, más valioso y útil, que considerándolo como una simple mancia. Se trata al fin y al cabo de una potente herramienta de guía y autoconocimiento al alcance de todos, siempre y cuando se aprenda a leer sus símbolos.

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