HIPNOTISMO E HIPNOTERAPIA

Controvertida e incluso estigmatizada, la hipnoterapia se utiliza en numerosas situaciones terapéuticas como alternativa o complemento de la medicina tradicional. Se trata de una terapia que subraya el poder curativo de la mente, y suele ser eficaz a la hora de reducir episodios de dolor, así como, para corregir hábitos y conductas, reducir miedos y/o fobias que afectan en el desarrollo de la persona.

Hipnoterapia e hipnosis aunque pueden parecer sinónimos son términos diferentes. Mientras que la hipnosis es una disciplina científica consolidada en la medicina psiquiátrica, sobre todo, desde el psicoanálisis, la hipnoterapia es una modalidad de tratamiento que utiliza el hipnotismo en algún momento del proceso curativo. En el caso de la hipnosis existe cierta unanimidad acerca de su eficacia como apoyo de otros tratamientos, en el caso de la hipnoterapia, existen más controversias.

La hipnosis es un estado diferente o alterado de la conciencia, investigadores y médicos hablan de “un estado” y “no estado”. Desde el psicoanálisis de utiliza como un método curativo que consiste en la búsqueda de traumas psíquico bajo un estado inducido. La inducción hipnótica es una sugestión inicial donde una persona es guiada por otra para responder a sugestiones y cambios es la experiencia subjetiva, alteraciones en la percepción, sensaciones, emociones, comportamientos y/o pensamientos.

Este tratamiento se utiliza en numerosas situaciones como por ejemplo, en el tratamiento del dolor o para superar fobias (agorafobia, a volar en avión, etc.), miedos (como hablar en público), adicciones (tabaquismo, etc.), angustias o problemas conductuales, por ejemplo, los provocados por traumas en la infancia.

Los beneficios de la hipnoterapia, al igual que los de la psicoterapia, se apoyan evidencias empíricas dada la controversia existente, pero si está constatado, que no todas las personas son hipnotizables y que hay personas incapaces de entrar en ese estado de conciencia modificada o alterada, bien sea por el tipo de personalidad bien sea por el bloqueo mental que realizan.

Para aquellas personas que consideran que otra persona modifique o altere su estado de conciencia no es algo que le provoque confianza, existen técnicas de autohipnosis mediante las cuales muchas personas son capaces de solucionar muchos problemas tanto psicológicos como físicos. La autohipnosis es una técnica que se asemeja a las técnicas de relajación. Mediante esta técnica se intenta reestructurar la mente y la actitud ante determinados problemas, situaciones y hábitos que crean conflicto en la persona. La exposición repetitiva a estímulos positivos y la autosugestión, provoca un cambio en la estructura mental, una especie autoconvencimiento, que conlleva un cambio de actitud frente al conflicto e incluso la superación del conflicto.

Para llevar a cabo la autohipnosis es necesario en primer lugar, preparar la mente. Está comprobado que el subconsciente es más receptivo a nuevas ideas y a una reestructuración si la persona se encuentra en unas determinadas condiciones, como por ejemplo:

  • Relajación profunda. Se trata de intentar llegar a un estado de “mente en blanco”, desconectando de la llamada mente analítica y donde se trata de tener únicamente la conciencia de tu propio interior.
  • Predisposición a la positividad. No es recomendable realizar ésta técnica en un estado emocional negativo o pesimista.
  • Capacidad para imaginarse y proyectarse a sí mismo sin los déficits que se quieren corregir o eliminar, así como, de visualizarse con las cualidades que se quieren adquirir.

Cuantas más repeticiones y más convencidos se realicen estas tareas más posibilidades habrá de que el subconsciente quede marcado positivamente y haya una reprogramación mental. Algunos expertos aconsejan grabar una narración o textos en los que se repitan las sugestiones, afirmaciones y acciones de la persona en la situación conflictiva. Esta se suele expresar con frases cortas y afirmativas (nunca negativas), se expresan en tiempo presente (nunca en futuro) y en primera o segunda persona (nunca en impersonal). Pueden repetirse las mismas ideas con diferentes palabras para describir el modelo deseado, comportamiento a esa situación, etc. y se puede complementar con frases que ayuden a la concentración y a un estado de calma, como por ejemplo, “estoy tranquila, muy tranquila…”, “estoy en paz….”, “todo es seguro…”

La autohipnosis puede lograr, al igual que otras técnicas y terapias de las que hemos hablado, un estado de mejoría en el equilibrio y armonía, cuerpo-mente, que sin lugar a dudas generará una mayor sensación de bienestar. Al igual que comentamos con otras técnicas, se requiere de un trabajo constante para que puedan tener efecto, no se trata de sesiones milagrosas que por realizarlas un par de veces cambiarán tu vida o solucionarán los problemas definitivamente. Como siempre decimos, lo mejor para probar su eficacia es experimentarlo por uno mismo.

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